LAS 4 LIBERTADES
Angel Ayllón

Miqueas 4:1-13

 

1 En los últimos días,
    el monte del templo del Señor
será puesto sobre la cumbre de las montañas
    y se erguirá por encima de las colinas.
Entonces los pueblos marcharán hacia ella,
2     y muchas naciones se acercarán, diciendo:
«Vengan, subamos al monte del Señor,
    a la casa del Dios de Jacob.
Dios mismo nos instruirá en sus caminos,
    y así andaremos en sus sendas».
Porque de Sión viene la instrucción;
    de Jerusalén, la palabra del Señor.
3 Dios mismo juzgará entre muchos pueblos,
    y administrará justicia
    a naciones poderosas y lejanas.
Convertirán en azadones sus espadas,
    y en hoces sus lanzas.
Ya no alzará su espada nación contra nación,
    ni se adiestrarán más para la guerra.
4 Cada uno se sentará
    bajo su parra y su higuera;
y nadie perturbará su solaz
    —el Señor Todopoderoso lo ha dicho—.
5 Todos los pueblos marchan
    en nombre de sus dioses,
pero nosotros marchamos en el nombre del Señor,
    en el nombre de nuestro Dios,
    desde ahora y para siempre.

6 «En aquel día —afirma el Señor—
    reuniré a las ovejas lastimadas,
    dispersas y maltratadas.
7 Con las ovejas heridas formaré un remanente,
    y con las desterradas, una nación poderosa.
El Señor reinará sobre ellas en el monte Sión
    desde ahora y para siempre.
8 Y tú, Torre del Rebaño,
    colina fortificada de la ciudad de Sión:
a ti volverá tu antiguo poderío,
    la soberanía de la ciudad de Jerusalén».

9 Ahora, ¿por qué gritas tanto?
    ¿Acaso no tienes rey?
¿Por qué te han venido dolores de parto?
    ¿Murió acaso tu consejero?
10 Retuércete y puja, hija de Sión,
    como mujer a punto de dar a luz,
porque ahora vas a salir de tu ciudad,
    y tendrás que vivir a campo abierto.
Irás a Babilonia, pero de allí serás rescatada;
    el Señor te librará del poder de tus enemigos.

11 Ahora muchas naciones se han reunido contra ti.
    Y dicen: «¡Que sea profanada Sión!
    ¡Disfrutemos del espectáculo!»
12 Pero ellas no saben lo que piensa el Señor,
    ni comprenden sus designios;
no saben que él las junta
    como a gavillas en la era.
13 ¡Levántate, hija de Sión!
    ¡Ponte a trillar!
Yo haré de hierro tus cuernos
    y de bronce tus pezuñas,
para que conviertas en polvo a muchos pueblos,
    y consagres al Señor sus ganancias injustas;
    sus riquezas, al Señor de toda la tierra.

 

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