Noah’s Patience | La Paciencia de Noé
Andres Valderrama

(Genesis 6-9)

I am sure you know the story of Noah and the flood– me too!  I thought I knew it completely, but I must confess, what I knew was the short story. What I knew was from what I was told when I little, perhaps through a children’s book or Sunday school, but I never imagined what I would discover when I finally decided to read it as an adult.

I discovered that it did not start to rain until seven days after Noah entered the ark with his family and animals. Think about that for just a moment, imagine the faith and trust he had in what God had told him, during those seven days the taunts that he received by all who were outside and maybe inside the boat, and even the doubts that he may have had. I also discovered that not only was he locked in the ark during the quarantine (forty days and forty nights of rain), but that it was a year and ten days to be exact (WOW, this story may sound a bit similar to us, we are at one year and one week  of “quarantine”).

Take a moment and put yourself in Noah’s sandals and for everything that could have happened in that year and 10 days, imagine you being locked in that ark for all that time (I know we can relate a little to him), imagine what It implies being locked up with all those animals (the owl not letting you sleep at night and the rooster crowing at 5 am and the monkeys climbing everywhere during the day) imagine the smells that he had to endure, the work of feeding all the animals, and even the time he had to reflect on everything that he lived in that confinement.

Yet he was patient, very patient, despite all that he was living through and he did not come out of the ark until he heard from God. We live in a time and especially in an area where patience is hard to find, having to wait for something becomes stressful, and we want to have everything right now. I am convinced that one of God’s purposes in allowing this season in our lives is to leave the hurry in which we lived, the anxiety of everything that surrounded us and that took away the joy of spending time with God and putting Him as a priority in our lives. Allow Him to be the one who directs our steps and decisions, take this time to reflect on what your life was like before Covid and how God wants us to live our lives. Do not allow the desire to leave this ark in which we find ourselves today spoil all the time we have spent inside it; rather listen to His voice and when He lets you know, go out and live differently, take advantage of this new opportunity to do something new, putting Him as the center and the most important thing in your life!


(Genesis 6-9)
Muy seguramente te sabes la historia de Noé y el diluvio, yo también… pensaba que me la sabia por completo, pero debo confesar algo, lo que me sabia era la historia resumida que nos contaron cuando éramos pequeños, tal vez por medio de un libro infantil o tal vez en la escuela dominical, pero nunca me imagine todo lo que descubriría cuando finalmente me decidí a leerla ya siendo un adulto.

Descubrí que no empezó a llover sino hasta siete días después de que Noé entro con su familia y los animales en el arca (piensa en eso por solo un momento, imagínate la fe y confianza que tenia en lo que Dios le había dicho, en esos siete días las burlas que debió haber recibido por todos los que estaban fuera y muy seguramente dentro de la barca, e incluso las dudas que el pudo haber tenido en esos 7 días). También descubrí que no solo estuvo encerrado en el arca durante la cuarentena (cuarenta días y cuarenta noches de lluvia), sino que fue un año y diez días para ser mas exactos (WOW, esta historia nos puede sonar un poco parecida, pues esta semana cumplimos un año y una semana de “cuarentena”) 

Toma un momento y ponte en las sandalias de Noé y por todo lo que pudo haber pasado en ese año y 10 días, imagínate tu estando encerrado en esa arca por todo ese tiempo (se que podemos relacionarnos un poco con el), imagínate lo que implica estar encerrado con todos esos animales (el búho no dejando dormir por la noche y el gallo cantando a las 5 de la mañana y los micos trepando por todos lados durante el día) imagínate los olores que tubo que soportar, el trabajo que implico alimentar todos esos animales, el tiempo que tuvo para reflexionar, en fin, todo lo que debió haber vivido en ese encierro.

Mas sin embargo el fue paciente, a pesar de todo lo que estaba viviendo y no salió del arca sino hasta que escucho de Dios. Nosotros vivimos en una época y especialmente en un área donde la paciencia es difícil de encontrar, el tener que esperar por algo se vuelve estresante, y queremos tener todo ya. Mis amados, estoy convencido que uno de los propósitos de Dios en permitir esta temporada en nuestras vidas, es en dejar el afán en que vivíamos, el afán de todo lo que nos rodeaba y que nos quitaban el gozo de pasar tiempo con Dios y ponerlo a el como prioridad en nuestras vidas, permitir que El sea quien dirige nuestros pasos y decisiones, toma este tiempo para reflexionar como era tu vida antes de Covid y como Dios quiere que vivamos nuestras vidas. No permitas que el afán de salir hoy de este barco en que nos encontremos eche a perder todo el tiempo que hemos pasado dentro de el, mas bien escucha su voz y cuando El te lo deje saber, sal y vive de una manera diferente, aprovecha esta nueva oportunidad de hacer algo nuevo, poniéndolo a El como centro y como lo mas importante de tu vida!